Los contratos, medios para la formalización de la voluntad de las personas, se utilizan en las más diversas situaciones, como la compra y venta de bienes muebles e inmuebles, rurales o urbanos, la locación, los contratos de representación, de distribución, de suministros, de prestación de servicios, de consorcio, entre tantos otros que podrían ser citados aquí.
- Participación, en lo que respecta a la compra de inmuebles, en la definición de la forma de adquisición del bien, además del examen de los títulos del inmueble pretendido, sea él rural o urbano, así como también de la situación del mismo ante el Estado y del propietario que se dispone a venderlo, de manera de saber si sobre el inmueble recae algún gravamen. Elaboración y revisión de escrituras, y su registro ante la Oficina de Registro de la Propiedad de Inmuebles correspondiente.
- Actuación, aún en términos de negociación entre las partes interesadas para la formalización de un contrato de distribución o de representación, sea esta por cuenta propia o de terceros, de licencias de marcas o de patentes, así como también de transferencia de tecnología. El examen de posibles impedimentos, sea en cuanto a las personas involucradas, sea en cuanto a los bienes a colocar en el mercado en etapa de distribución o representación contratada, además de la necesidad de tener, o no, el registro del instrumento en este o en aquel órgano público. Elaboración de los instrumentos, consignando los deseos de las partes.
- Preparación de contratos de consorcio, con el objetivo en la actuación de sociedades en proyectos de mayor magnitud. La indicación de la sociedad líder en el consorcio y sus implicancias, así como también las responsabilidades de esta y de las demás ante las obligaciones que pudieran ser asumidas por el consorcio.